Haneke, el silencio tras el disparo

Hace 11 años, en 1997, Michael Haneke estrenó Funny Games . En la película, una familia burguesa –padre, madre e hijo–, regresa a su casa del lago para pasar un tranquilo y apacible fin de semana navegando y descansando. Por desgracia, la presencia de dos jóvenes altera totalmente esos planes. Con esta historia, en apariencia sencilla, Haneke, deconstruye las claves del género del terror, creando un clima en el que la violencia resulta tan real y extrema como innecesaria. El espectador es sometido a un proceso de voyeurismo en el que no hay espacio para la contención. Sus malos no se presentan amparados bajo argumentos morales, genéticos o educativos. Sino que incluso se permiten la insolencia de dirigirse al espectador, formando así parte de una grotesca comedia del arte en la que la violencia no tiene redención. Con ella -dijo Haneke– pretendía explicar que la violencia sólo persigue un objetivo: hacer daño de forma indiscriminada a otras personas. Y lo hacía utilizando a los prop...