25 noviembre 2006

MISTER BEAN, CON UN PAR


A veces las empresas tienen dificultades (mentales) para conseguir sus objetivos. Por ejemplo vender. Por eso recurren a caras conocidas: actores, músicos, deportistas, cantantes o famosos sin oficio concreto. Eso hace que la gente crea que el personaje en cuestión utiliza ese producto a diario (Clooney bebe Martini como un cosaco, Coronado está todo el día dándole al BIO y, sin duda, Isabel Preysler prefiere deleitar a sus comensales con los Ferrero Rocher antes que con cualquier canapé de Arzak o Sergi Arola).
A los de esta empresa se les fue un poco la mano. Lo digo porque publicitan unos huevos de chocolate con ¡sorpresa! dentro. Y lo hacen, con un par (de güevos), con el nombre de Mr. Bean. Si amigos, el tipo que dejaba sus mocos en un cuadro del renacimiento. El tipo que en un avión explotaba una bolsa de papel llena de vómitos. El tipo que cocinaba el pavo con lejia, que usaba los mismos calzoncillos dándole la vuelta. Pues a ese tipo, le colocan con unos HUEVOS DE CHOCOLATE CON LECHE, CON SORPRESA DENTRO. Seguro que estos huevos son como los Kinder, pero a lo bestía (¿Se imaginan lo que nuestros hijos, nietos, o sobrinos pueden encontrar dentro?). Por cierto, los venden en los supermercados DÍA. Sobran las palabras.

16 noviembre 2006

CQC versus PEDRO JOTA

La de cosas que han pasado este año, con la llegada de Cuatro, del programa Noche Hache y demás. Es increible. Como increible resulta que cuando un reportero del CQC le pregunta a Pedro J. Ramírez en estreno de GAL lo siguiente:
"CQC: ...Una cosa más, ¿la banda sonora es de la Orquesta Mondragón?
PEDRO JOTA: (pausa de 3 segundos) ¿Por qué hay programas de televisión que sólo saben hacer preguntas estúpidas?"
Pues mira igual lo es. Tanto como lo que su periódico publicó, relacionando precisamente el hallazgo de una cinta de casette del citado grupo, junto con una tarjeta de una empresa gráfica. Vamos, que la noticia publicada y que todavía se puede localizar en Internet (http://www.elmundo.es/papel/2006/05/05/opinion/1965747.html), dice así:

"LA POLICIA INTENTA TAPAR UN 'AGUJERO NEGRO' CREANDO OTRO MAYOR
La Dirección General de la Policía hizo ayer pública una nota en la que afirma que los agentes encontraron en la furgoneta Kangoo de Alcalá de Henares, horas después de los atentados del 11-M, «una tarjeta impresa» de la empresa radicada en Madrid «Gráficas Bilbaínas». La nota señala que, además, las Fuerzas de Seguridad hallaron una cinta de radio cassette de la Orquesta Mondragón.
El comunicado de la Dirección General de la Policía intenta sembrar la confusión al sugerir que este periódico habría equivocado esa cinta musical con una tarjeta de visita de alguien perteneciente al guipuzcoano Grupo Mondragón".

Querido Pedro Jota, CQC hará preguntas estúpidas, pero vuestras presuntas "conspiraciones" y las relaciones que creais, dan miedo. Eso.

12 noviembre 2006

MAS BANDERAS DE NUESTROS PADRES


"En esta inolvidable crónica, quizas el momento más famoso de la historia militar norteamericana, James Bradley ha capturado la gloria, el triunfo, la angustia, y la herencia de los seis hombres que levantaron la bandera en Iwo Jima.
Esta es la verdadera historia que se esconde detrás de la fotografía inmortal que ha venido simbolizar el valor y la voluntad indomable de América. En febrero de 1945, infantes de marina americanos hundidos en la resaca en Iwo Jima-y en historia.
En medio de la metralla y del fuego de los morteros derramados en esta playa, consiguieron llegar al pico más alto de la isla. Y una vez allí, en medio de aquel infierno, izaron la bandera. Ahora, el hijo de uno d ellos ha escrito la historia de seis de esos hombres. John Bradley nunca habló a su familia de la guerra ni de esa fotografía. Pero después de su muerte, en los años setenta, su familia descubrió, entre sus enseres, unas cajas llenas de cartas y fotos. En la novela, Bradley, retrata a través de esos documentos las vidas de su padre y de los hombres de la Easy Company. Siguiendo sus trayectorias tras el regreso de Iwo Jima, Bradley ha construido un relato clásico sobre una de las batallas más cruciales y heróicas de la denominada Isla Uno del Pacífico, un lugar lleno de túneles en el que perdieron la vida 18.000 soldados japoneses y 6.766 estadounidenses (ver correcciones y comentarios).

Pero quizás la parte más interesante la encontramos en lo qué sucedió tras la victoria. Muchos de los hombres de esa emblemática foto murieron en la batalla. Sólo tres consiguieron volver a casa, donde muy pronto se convirtieron en símbolos del heroismo norteamericano. Tanta adulación acabó con dos de ellos. Sólo el padre de James Bradley pudo superarlo, evitando cuanto pudo cualquier atisbo de heroismo, sin mostrar jamás la famosa fotografía. “Los héroes verdaderos de Iwo Jima son los que no han vuelto”, explicaba entoces Bradley padre a su hijo.
Lo cierto es que pocos libros han capturado la complejidad y el furor de la guerra y de sus consecuencias como lo hace "Banderas de nuestros padres". La historia retrata a una generación marcada por este conflicto,y lo hace de forma inquisitiva, con la honradez y la pasión de un hijo, que rinde así homenaje a su padre. Es, en resumen, la historia que separa el mito de la verdad, el verdadero significado de la palabra héroe y la esencia de la experienca humana en medio de una guerra".
Respecto a la película, añadir que el proyecto lo arrancó Steven Spielberg, aunque al final prefirió mantenerse tan sólo como productor y ceder la dirección (gracias a Dios) a Clint Eastwood".

Y después de verla, he extraído estas conclusiones (son opiniones, tan válidas como cualquier otra):
No pasará a la historia como una de las grandes de Clint Eastwood. Hay un exceso de batalla, y sólo crea identificación con el personaje del indio (Ira Hayes) y ni siquiera es un gran trabajo de actor. Está bien rodada (las imágenes de batalla rodadas desde las lomas en las que vemos la evolución de los barcos, son sobrecogedoras). Sin embargo, está muy lejos de la empatía que creaban MYSTIC RIVER o MILLION DOLLAR BABY. Allí había personajes. Aquí una batalla. Sólo la última media hora, gracias a una narración más pausada, podemos comprender lo que todos ya sabemos: las guerras son brutales, insulsas e innecesarias. Y ni siquiera la Segunda Guerra Mundial, hasta ahora mitificada por tratarse de una guerra contra el régimen de Hitler, se salva de esa quema. Después de verla, uno sale con la sensación de que quizá LETTERS FROM IWO JIMA, la visión de la misma batalla a través de los ojos japoneses, nos ofrezca lo mejor de Clint. (Atención a la guerra de cifras sobre los muertos en la batalla. He leído ya varias versiones)