Tenía algún que otro temor hacia esta película. El primero, su director y productor, Mel Gibson: un tipo tildado de machista, homofóbo y antisemita (una noche de parranda insultó a los judios, y depués dijo que todo era un error). Y, además, culpable de una película tan sangrienta, violenta y dolorosa (visual y visceralmente) como LA PASIÓN. Hace unos días comprobé (gracias a un envío de agencia) como los guatemaltecos estaban de uñas contra el director porque el tratamiento que hacía en la película de la civilización maya era vejatorio, sangriento y por tanto parcial. En ese momento pensé que eran los típicos argumentos de historiadores lumbreras y que sus razonamientos estaban mediatizados por el hecho de ser lugareños (en este caso de Guatemala). Bien. Pues después de haber visto APOCALYPTO, uno llega a la conclusión que ha pasado 120 minutos sufriendo por las mutilaciones, los hachazos, los cortes, los golpes en la cara, en las costillas, en todas partes, de la mayoría de los perso...