¿Es esto libertad de información? ¿Libertad de expresión? ¿Es lo que nos espera en un futuro que ya está aquí mismo? ¿Cómo serán los medios e internet el día en que estas prácticas se generalicen?
Una de las muchas enseñanzas que a modo de parábola me enseñó mi padre tiene que ver con la frase del título. Una tarde mientras él tomaba café en un bar, yo miraba ensimismado una de aquellas máquinas en las que las pesetas se amontonaban en tres pilas de cascadas esperando a que alguien las "alimentara" para soltar una "bocanada" de monedas que colmase nuestros bolsillos. O eso pensábamos los más ilusos. Después de casi media hora de observación hipnótica, se acercó, me cogió de la mano y me dijo "vamos". Yo la estiré y me deshice de ella mientras le decía eufórico: "¡Espera, que están a punto de caer!". Mi padre se agachó, me giró la cara, me miró a los ojos y me dijo con cierto enfado: "Hijo, nadie da duros a cuatro pesetas". Ese recuerdo, que todavía conservo intacto, ha crecido en forma de lección con todas las películas de gángsters y timadores que he ido almacenando en mis retinas. Además de las que todos ya conocemos –THE STING...
80 edición de los Oscar. John Stewart ejerció de host, es decir de anfitrión y presentador, de una las galas más sobrias y poco lustrosas que se recuerdan. Cuentan que la huelga de guionistas no les ha permitido proponer una ceremonia plagada de números musicales, de montajes soberbios y de discursitos más o menos ingeniosos, que es lo que mandan sus canones. Aún así Stewart dejó claro de qué lado están este año los actores (del demócrata). Y como con los Goya, reseñaré algunos de los momentos. Unos por lustrosos, otros por penosos. 1. Ganó Bardem. Merecidamente . Y con con un discurso de agradecimiento elegante y valiente (el mejor, junto con el de Trueba, de los españoles que han tocado el galardón), al que tuvo el sabio riesgo de añadir unas palabras en español. Para ellos, ininteligibles. Para nosotros trascendentales. Porque dio las gracias a su madre (que estaba allí echando lágrimas y gritos, casi sin respirar), para su padre, para sus familiares y en general para los cómicos –d...
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